Mostrando entradas con la etiqueta fantasias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fantasias. Mostrar todas las entradas

Relatos Eróticos

2 comentarios

España en Madrid hay un bar La Escalera de Jacob, esta decorado con buen gusto y tiene una programación de eventos interesantes. Ahora el porqué de que lo mencione en este blog es que tiene un espectáculo que merece la pena ver, ayer una amiga me ha secuestrado sin explicaciones previas me ha llevado este lugar, que no conocía, a ver Relatos Eróticos de Victoria Siedlecki, el monologo que presento está cargado de ironía, sátira y pasión, es una joven con la capacidad de transportarnos muy lejos entre un laberinto del cuenta cuentos despertando la imaginación y la fantasía, está a medio camino entre lo erótico y lo pornográfico, es jugoso, es delicioso y lamentablemente muy breve. Debo agradecer a la señorita por esta noche memorable que me permitió pasar con ella, besos.

El bar

3 comentarios

NdE; Perdonen si este texto es un poco más largo pero es una fantasía que necesitaba contar.
Las luces del carro se apagaron a mi espalda, me acerque lentamente hacia la puerta por primera vez, desde que los papeles del bar estaban a mi nombre, disfrutando el placer de saber que aquel lugar me pertenecía, David no será bienvenido, está fuera de mi vida. La llave entro suavemente mordiendo la cerradura, es como si lo hubieran abierto recientemente y lo habían hecho, estaba vacío salvo por una mesa de billar en el fondo, deje deslizar mi mano enguantada sobre la barra mientras avanzaba hacia el fondo, la mesa era robusta de madera tallada, 'no entiendo porque el dueño anterior no quiso llevarla, es hermosa,' pensé, la luz de la calle se filtraba tímidamente por las ventas tintadas. Sentí el aire revolverse a mis espaldas.
—Doña estamos cerrados. — Sentí el calor de su cuerpo detrás de mí, no lo había escuchado acercarse, estaba sorprendida, ¿cuánto habrá visto?, me preguntaba mientras un tibio rubor me subía la mejilla, me sentí como una niña a la que habían atrapado haciendo algo malo.
—Yo, si no lo sabe soy la dueña de este local. — Dije con decisión, recobrando el temple y girándome para enfrentar el recién llegado.
Parado bajo el dosel, a escasos centímetros estaba, tallado en ébano un regalo de la naturaleza, llevaba puesta una musculosa que dejaba ver su piel invitadora, tenía un brillo aterciopelado en la tenue penumbra, despertó mi imaginación, la curiosidad se revoloteo en mi.
—Entonces, ¿qué le pongo? Mi señora. — dijo con un tono irónico y desafiante, arrancándome de mis ensoñaciones.
—Whisky, solo. — Respondí intentando no expresar lo que sentía.

Me dio la espalda desafiante, deslizándose como un gran felino tras la barra, nuestras miradas se cruzaron en el espejo, me senté frente a él, como hipnotizada por sus movimientos, yo era como una serpiente atrapada en el hechizo de la flauta. Saco una botella de The Macallan, yo no había probado ese whisky, que más se ocultaría detrás de su mirada, en ese instante decidí hoy iba a experimentar, me sentí como una quinceañera.

Aquel líquido ambarino se bebía suavemente, perfumaba el ambiente con tonos de maderas ahumadas, era evocador, estaba exquisito y era el aderezo que necesitaba para quebrar las inhibiciones que me ataban. Para cuando repare en ello la botella se evaporaba al calor de la charla y se ahogaron mis últimas dudas. Su mano rozo la mía, el contacto con su piel encendió el deseo en la mía, la sensación me cruzo la espalda, nuestros labios se hicieron eco de pasiones contenidas, mi mano se planto en su pecho con menos decisión de la que yo habría deseado.
—no...— escapo de mis labios, mas fue un suspiro, su boca se arqueo suavemente en una sonrisa cómplice, los dos los supimos inmediatamente sólo sería una vez, su boca mordió educadamente la mía, mis pensamientos se atropellaban, desistí, me entregué a él mientras sus manos avanzaban sobre mi ropa, explorando mi cuerpo, los resquicios finales de mi determinación se diluyeron en las nieblas ambarinas de sus caricias.
Lo bese nuevamente atropellada era solo una vez tenía que aprovecharla, me desesperé, mis manos tocaban ansiosamente su espalda bajo la musculosa, se interrumpió un momento, me atenazo la duda, había cometido un error, con su mano tomo las mías, me sentí desorientada y dejo que sus labios se abrieran camino entre los míos para alcanzar mi lengua, luego su boca descendía con sedosa sensualidad por mi cuello, mientras sus manos dejaban caer mi chaqueta sobre la mesa, su cuerpo envolvía el mío, él se abría paso entre mis piernas, sentía su miembro erecto contra mi piel esto encendió mi deseo.
Sus dedos eran seguros, firmes, decididos y antecedían a los deseos que mi cuerpo tenía, en la piel dibujaban con trazos precisos danzas de deseos prohibidos. Sus labios cabalgaron mi pecho, sentí sus besos sobre mis pezones erectos, agradecía los roces de su lengua húmeda de deseo, me arroje en el placer que me daba, perdí completamente el control sobre mi cuerpo y deje de resistirme para entregarme plenamente, el se lo había ganando. Su miembro estaba duro contra mi muslo, yo me mojaba en mi deseo, su mano jugaba con mi pecho, su boca besaba mi pezón, mis manos se liberaron para rodear sus nalgas, mi cuerpo ardía en placer. Dejo con suavidad caer su cuerpo junto al mío, como si el tiempo se hubiera parado para nosotros, me toco con sus ojos, estaba complacido, llevo a sus labios el vaso, dijo:
—Hacer el amor es parte ciencia, parte arte y parte magia.
Así sin retomo mi cuerpo en el lugar que lo había dejado… Solo fue una vez.

fotografía: Matutino!

Mi pequeño monstruo

3 comentarios


Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Friedrich Nietzsche

Hay días que soy así, tengo sed, ansias, tengo un hambre voraz y no importa lo que pase nada... nada lo... bueno el sexo lo calma, si esos días en los que me siento poseso, son los días que “los demonios” me acechan, me dejo llevar, me relajo y me sumerjo en esos senderos, por veces oscuros y suaves, otras claros y penetrantes, creo en vivirlos ambos, los abrazo y me entrego a ellos, los conozco.
Hay quien sentirá miedo, yo lo hice, pero solo se vive una vez...

Fotografía: Hyrise

Laberinto de los sueños

0 comentarios

La fantasía no es otra cosa que un modo de memoria emancipado del orden del tiempo.
Samuel Taylor Coleridge



Que curiosa y poderosa es la mente, de ella surgen las ideas y también las fantasías, nos envuelven nos dan cobijo en noches solas, nos permite sucumbir a un buen libro de esos que nos transportan lejos, nos hacen compañía, a veces crecemos y nos olvidamos lo bellas que son las fantasias, bueno es el momento de sacar de aquella condenada gaveta llena de polvo donde la hemos escondido.

Recuerden aquellas veces que soñaron y al despertar se sentían embriagados de gusto tras un sueño magnifico de eso es lo que vamos hablar, piensen en una fantasía, bébanla, recuerden eso que les ha hecho sentirse más clientes. Y aquí los dejo con una de las mejores que he revivido. Que vendrá en la segunda parte de esta nota;


Fotografía: movimente